miércoles 18 de enero de 2006, 00:00:00
RELATO
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Después de un montón de años esperando, en Julio del 2003 alcancé la cima del pico Boum. Esta montaña de 3008 m es uno de los tresmiles menos conocidos y visitados del valle de Benasque. Su ascensión fué una experiencia apasionante y también sorprendente. Y es que no pensábamos que fuera tan compleja...
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[+] click para ampliar Vista en picado de la canal por donde se accede a la repisa inclinada. Se distingue el Ibon Superior de Remuñe y el Ibonet (al inicio de la tartera donde empieza la canal) |
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[+] click para ampliar De izq. a dcha. Alvaro, Jose Antonio y Santiago. Detrás el Pico Boum. |
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[+] click para ampliar El autor ascendiendo el nevero camino del pie de la canal de la cara sur (se aprecia claramente mas arriba de la nieve) |
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[+] click para ampliar Iniciando la escalada de la canal. |
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[+] click para ampliar La torre rocosa que constituye la cima del Pico Boum |
UN TRESMIL ESPERADO
PICO DEL BOUM (2003.07.20)
Domingo 20 de Julio, 11.00 h. Algo nervioso y jadeante supero los últimos metros de la cresta cimera del Pico Boum. Pensaba que sería mas fácil llegar hasta aquí... Y no sólo me refiero a la dificultad objetiva de la ascensión, que la hay. Hablo de los casi 8 años que han pasado desde que me planteé seriamente realizar esta aventura. Pero a veces las cosas son así...
El valle de Remuñe es subsidiario del de Benasque. Se inicia algo antes del Hotel del Hospital de Benasque, y corre de este a oeste paralelo a Francia. Su vertiente norte está formada por un largo y elevado cordal montañoso, donde un accidentado cresterío une el pico del Mall Pintrat (2842 m), al inicio del valle, con el de Malpas (3109 m) situado en su final. Este cordal coincide con la línea fronteriza. En el mismo se encuentra el pico del Boum (3008 m), que es uno de los tresmiles mas olvidados de la zona.
Desde España el acceso al Boum dista mucho de ser sencillo. Para aproximarse hasta su base ha de superarse un fuerte desnivel, sin camino y por terreno complejo. Después viene la última subida. Esta se inicia por una pendiente de nieve de unos 45-50º.Después viene la escalada de una pared rocosa y vertical de unos 150 m de desnivel. El descenso se realiza por el mismo itinerario.
Se de pocas personas que conozcan el pico Boum. Y muchas menos que lo hayan subido. A este grupo de elegidos pertenece mi amigo Santiago, que ha pisado la cima en dos ocasiones. A partir de sus impresiones, de las guías de la zona, y de un artículo publicado por Josep de Tera ?el viudo? en la revista Muntanya, llegué a la conclusión de que la ascensión era dura y complicada, pero sin peligro y con poca dificultad. Con estas ideas, no es de extrañar que en varias ocasiones me planteara el ascenso con gente conocida y extraña, con mi mujer, e incluso en solitario. Pero todos estos intentos quedaron abortados desde su inicio o casi, por el mal tiempo o por otros motivos inconfesables.
Desde Semana Santa que le iba comiendo la oreja a mi amigo Jose Antonio para realizar un nuevo intento. Pero este se fue retrasando. Al principio porque había mucha nieve. Mas tarde por no poder disponer de un fin de semana completo. Finalmente fijamos la fecha del sábado 19 de Julio. A la fiesta se apuntó Alvaro, el cuñado de Jose Antonio que vive en Madrid. También mi amigo Santiago, para el que sería la tercera ascensión.
Pero las cosas nunca salen como uno espera. El viernes 18 Jose Antonio, un servidor, y nuestras respectivas familias, llegamos a nuestro apartamento de Laspaules mas tarde y cansados de lo previsto. Allí nos encontramos con Alvaro y los suyos. Se nos hicieron las tantas cenando y no vimos claro hacer la ascensión al día siguiente. Así que decidimos dejarlo para el domingo 20 de Julio.
El sábado nos dedicamos a realizar una excursión familiar a la Sierra de Chía. Comenzamos el ascenso a las 12.00 h con un calor sofocante. Algo después de las 16.00 h estábamos de vuelta. Esta sencilla pero bonita salida excursión me puso la moral a tope. Tenia el absoluto convencimiento de que esta vez me saldría con la mía y de que el Boum pasaría a formar parte de mi colección de tresmiles. Y así fue. Aunque no como me lo esperaba?
La siempre cruel alarma de mi reloj de pulsera suena a las 4.00 h de la madrugada del domingo. Aunque sólo he dormido unas 5 horas no me siento cansado, aunque si muy perezoso. ¡Y quien no lo esta en esas circunstancias! Me levanto y llamo a Jose Antonio. Media hora mas tarde salimos con el coche del parking y nos encontramos con Alvaro. El hombre viene a buscarnos desde la Residencia de Laspaules, donde se hospeda con su familia. La noche es cerrada, lucen las estrellas y no hace frío ni viento. ¡Un día perfecto!
En silencio y medio traspuestos recorremos la sinuosa carretera que baja del Coll de Fades. Llegamos a Castejón y nos desviamos en dirección a Benasque. Unos 3 Km mas adelante, al llegar a la altura de Vilanova, tomamos un desvío a la derecha que nos lleva al pueblo de Sesué. Allí recogemos a Santiago, el cuarto integrante de la expedición. De nuevo en la carretera, subimos hasta Benasque y proseguimos remontando el Valle. Dejamos atrás el desvío a Estos, el Llano de Senarta, y las pistas que se dirigen a los Baños y al Hospital de Benasque. Cien metros antes del final de la carretera asfaltada aparcamos el coche (1800 m) . Unas decenas de metros mas abajo, las luces de algunos vehículos nos indican que estamos en la vertical del aparcamiento del vado del Hospital. Desde ahí salen los autobuses que suben hasta la Besurta, punto de partida de ascensiones al Aneto o a las Maladetas, entre otras.
Iluminándonos con las luces del coche nos ponemos las botas y preparamos las mochilas. Además de ropa de abrigo, comida y bebida, entre los cuatro llevamos dos cuerdas, arneses,algunas cintas y mosquetones. También cargamos con los bastones de esquí, los crampones y el piolet, excepto Santiago que para ahorrar peso no ha traído este último. Algo que lamentará? Los preparativos se realizan en silencio. Y es que a estas horas no tenemos el cuerpo para bromas ni conversaciones. Finalmente a las 5.30 h empezamos a caminar.
Tanto Santiago como yo hemos recorrido el Valle de Remuñe en numerosas ocasiones y en distintas épocas del año. Conocemos el camino al dedillo. Pero esto no es garantía absoluta de que en un despiste no podamos perderlo. Y más si es de noche. Por este motivo llevamos dos lámparas frontales.
El camino se inicia en la misma carretera (poste señalizado), a pocos metros del lugar donde aparcamos el coche. Tras una corta subida inicial por una canal, alcanzamos una zona de prados casi horizontal que cruzamos hacia el O. La senda es estrecha pero muy marcada y fácil de seguir. Después ascendemos por un bosque de pinos negros, atravesando algunos arroyos y zonas embarradas. Poco a poco ganamos altura y nos aproximamos al rió, que corre mas abajo y a nuestra izquierda (S). Cuando salimos del bosque empieza a clarear. Remontamos un pequeño valle paralelo al río, que está ocupado por una pedrera de grandes bloques de granito. Este tramo finaliza en un collado poco marcado, desde donde bajamos unos metros para llegar a la orilla , continuando por su lado derecho (N) durante un buen trecho.
Con la luz empezamos a distinguir las formas de este precioso valle. A nuestra derecha (N) y bastante cercanas, se elevan lisas y verticales unas enormes lajas de granito. Estas defienden la parte baja de la vertiente sur del pico de Mall Pintrat, cuyo ascenso desde aquí es una verdadera aventura... Al otro lado del río (S) el terreno también es abrupto, pero no tan vertical. Al fondo del valle comienza a dibujarse la alta muralla pedregosa que lo cierra (Portal de Remuñe, 2830 m), donde destaca el doble pitón rocoso de la Forca de Remuñe (2945 m).
El camino sigue casi horizontal junto al río, recorriendo un tramo de valle que queda encajonado entre paredes. Antes de entrar en la zona mas estrecha, dejamos atrás y en la otra orilla un pequeño valle ocupado por una tartera de enormes bloques, que baja desde los lagos de Remuñe. La senda continúa por una bonita pradera. Después vuelve a subir en diagonal y cruza un torrente ancho pero poco profundo. Tras un largo flanqueo ascendente, atraviesa una zona de pedreras y prados. Después alcanzar un rellano herboso no muy grande situado junto al río. A la derecha (N) se encuentra el pequeño Ibonet de Remuñe (2200 m) . Cerca del mismo hay dos tiendas de campaña y gente desperdigada haciendo vivac. Son las 7.00 h de la mañana y el sol ya ilumina las cimas de las montañas.
Hasta aquí hemos subido con un paso mas bien lento y prácticamente sin parar. En contra de lo esperado, las prendas de abrigo no sobran. Y es que sopla un viento frío y bastante desagradable. Sobre todo para Jose Antonio que va con pantalones cortos. Si cruzáramos el río y ascendiéramos unos metros al sur encontraríamos el lago superior de Remuñe . Pero hoy nuestros pasos se van en la dirección opuesta...
En adelante la cosa se complica. Se acabó el camino. La ruta deja el eje del valle y se eleva hacia el norte por una canal de hierba y rocas poco marcada y muy inclinada, que se inicia en el extremo derecho (E) del Ibonet de Remuñe. Esta permite salvar el alto escalón rocoso que defiende la vertiente derecha (N) del valle, y acceder a una ancha faja de roca y hierba situada sobre los 2500 m. Esta recorre de este a oeste la base de los picos del cordal fronterizo. No hay ningún otro paso mas fácil. El camino es evidente, pero impresiona su inclinación. Y no es ningún efecto óptico... La prudencia aconseja detenernos para comer y reponer fuerzas antes de iniciar este tramo de la ascensión.
Tras un cuarto de hora de parada (7.20 h) reanudamos la marcha. Hasta la mitad de su altura, la canal está ocupada por una gran pedrera y algún pequeño campo de nieve. Subimos por una zona herbosa situada en la orilla izquierda (O). Caminamos lentamente, haciendo todas las eses posibles. No hay senda. De cuando en cuando vemos algún que otro cairn. Es el típico lugar donde uno no debe impacientarse y encontrar el ritmo mas cómodo posible. Lo menos importante es lo rápido que se suba. No tardamos en llegar a un punto en que la pedrera forma un rellano horizontal. Mas allá del mismo, hacia el este, es posible bajar (o subir) directamente al valle de Remuñe por una incómoda pedrera de grandes bloques, llegando al valle unos 500 metros antes del ibonet de Remuñe.
A partir de ahora la canal se yergue y estrecha progresivamente. Seguimos ascendiendo por su orilla izquierda (O), alternando las zonas herbosas con otras de rocas sueltas. La tartera se acaba y deja paso a la hierba. Tras atravesar un torrente la pendiente se acentúa. Ganamos altura con rapidez. Pronto el prado del ibonet y las tiendas de campaña empiezan a verse pequeñas. También son visibles, al otro lado del río, los dos lagos de Remuñe.
Con un par de grandes lazadas nos situándonos a mitad de la altura de la canal. Después ascendemos recto por una estrecha y muy pendiente canalona de piedra suelta. Esta nos lleva a la zona superior, que es la mas inclinada (40-45º) y obligada. No la subimos por el centro, sino que buscamos su orilla derecha. Evitamos en lo posible la hierba resbaladiza, yendo por los tramos de roca y piedras que vamos encontrando. Antes de llegar a la zona mas estrecha, tomamos una pequeña canal secundaria que sale a la derecha. Con una trepada fácil por hierba y rocas descompuestas, llegamos a lo alto de un espolón situado a la derecha (E). Este domina la salida de la canal, ofreciendo una visión algo vertiginosa de la misma.
Son las 7.50 h. Hacemos un breve alto para recuperar el aliento. Aun no nos da el sol. De cuando en cuando nos sacuden unas violentas ráfagas de viento. Nos encontramos en el borde inferior del gran rellano inclinado (por llamarle de algún modo) que con una altura de entre 100 y 150 metros, se prolonga hacia la derecha (E) y la izquierda (O). Está ocupado por grandes tarteras y zonas herbosas. Por arriba queda cerrado por altas murallas rocosas. Este rellano se emplea para aproximarse a las distintas cimas de la zona. Recorriéndolo a la derecha (E) podríamos ascender a los picos de Mall Barrat (2973 m) , Mall Planet (2924 m, cuya pared sur tenemos enfrente), Fouillose (2789 m) y Mal Pintrat (2842 m). Hacia la izquierda (O) iremos al Boum (3008 m). Si continuáramos mas hacia el oeste llegaríamos al pie de la impresionante pared sur del Malpás (3109 m). Aunque no aconsejo tomar esta ruta para aproximarse a las misma. Es mejor hacerlo continuando hasta el final el valle de Remuñe y desde ahí subir hasta el lago de Malpás.
La continuación del camino parece clara. Desde el espolón ascendemos recto al norte, hacia la pared del Mall Planet. El terreno es inclinado, pero no tanto como el de la canal. Seguimos el filo de un nervio de la montaña, donde encontramos algunos cairns. Unos 50 metros antes de llegar a la pared iniciamos una travesía ascendente a la izquierda (O). Cruzamos por arriba el embudo que baja hacia la canal por donde ascendimos, y entramos en una zona de grandes pedreras, intercaladas con tramos de hierba o nieve.
Continuamos flanqueando. La pared del Mall Planet gira al norte. Pero nosotros mantenemos nuestro rumbo. No tardamos en distinguir, sobresaliendo de la línea de la pedrera, una gran pirámide rocosa de aspecto poco tranquilizador. No hace falta que nadie me lo diga. Es el pico Boum. Al momento siento que se incrementa mi ritmo cardíaco. El sol ilumina su vertiente este, mientras que la pared sur queda en sombra. Desde aquí se ve muy vertical. Una línea sube algo a la izquierda del centro de la muralla. Supongo que se trata de la canal por donde va la vía de ascenso. Para acabarlo de arreglar, su base se encuentra defendida por un nevero que desde aquí parece muy inclinado. Esta visión nos crea sentimientos contradictorios de excitación y preocupación. Pero aún estamos lejos, y no podemos valorar correctamente la dificultad real de nuestro objetivo.
Animados por la vista del pico, que además nos sirve de referencia para marcar el rumbo de la subida, proseguimos saltando de piedra en piedra. La cresta que une el pico del Mall Barrat con el Boum forma una cubeta que está ocupada por neveros. Avanzamos por debajo del borde inferior de la misma. Atravesamos canchales y algún campo nevado donde hemos de ir con cuidado de no resbalar en la nieve dura.
Es difícil dar una descripción detallada del itinerario de aproximación a la cima. Situados en el terreno la ruta es muy intuitiva y admite múltiples variantes. Raramente encontramos cairns. No hay marcas de paso. Es una zona de una belleza salvaje y mineral. El reino de la roca y de la nieve?
Dejamos a la derecha la olla nevada de la cubeta, donde supongo que debe encontrase el pequeño lago del Boum que da nombre a la montaña (en francés Boum quiere decir lago). Nos situamos en la base de las pendientes de roca y nieve que, inclinándose progresivamente, finalizan en la base de la pared sur. Son las 8.50 h. Persiste el viento frío y racheado que nos hace llevar puestas las prendas de abrigo. Pero hay algo que ha cambiado. Por fin nos da el sol...
Ahora tenemos una visión mucho mejor de la vía de ascenso. Se trata de una canal muy marcada situada unos metros a la izquierda (O) del centro de la pared. Esta sube en línea recta hasta una brecha situada a la izquierda (O) de la cima. Tal como esperaba, no la veo ni difícil ni complicada. También parece que pueda subirse por la pared de la izquierda de la canal, enlazando distintas terrazas situadas a distinta altura. Por el contrario, el ascenso del nevero de acceso no lo veo tan claro...
Nos elevamos por el estribo rocoso y parcialmente nevado que precede al nevero. La nieve está dura y con una delgada capa superficial blandeada por el sol. Debemos apoyarnos bien para no resbalar. Así y todo, continuamente se nos va algún pie. A las 9.15 h nos encontramos en el extremo superior de una pequeña tartera, al pie del campo nevado que sube hasta el pie de la pared. Como hemos de volver a bajar por el mismo sitio, propongo dejar aquí las mochilas y los bastones. Todos están de acuerdo.
El nevero es bastante inclinado y presenta en su parte central un tramo de tartera. Calculo que hasta la pared deben de haber unos 80 metros de recorrido y unos 50 de desnivel. No es mucho, pero el estado y la pendiente de la nieve aconsejan subir con crampones. Pronto he acoplado las suelas de clavos a mis botas. Piolet en mano, ardo en deseos de partir hacia arriba. Como no creo que la parte rocosa sea difícil, dejo en mi mochila el arnés y el poco material de escalada que he traído. Mientras espero a los demás me tomo un zumo de fruta y alguna galleta. Pero no soporto la espera. Así que inicio el ascenso con la excusa de querer tomar fotografías...
Las puntas de los crampones agarran correctamente. De inmediato me siento bien. A pesar de que subo lentamente no tardo en alcanzar el islote de pedrera, que atravieso torpemente. Después me encaro con la parte final del nevero, que es la mas inclinada (45-50º). Ahora el avance es lento y meditado. Ayudándome de la punta anterior del piolet voy ganado metros. Poco a poco me acerco al extremo mas elevado de la chapa helada. Me dirijo hacia la canal de roca por donde se sube a la cima. Mis compañeros, que han salido mas tarde que yo, me siguen algo distanciados.
Cuando estoy a dos metros escasos del final del nevero veo que este queda muy separado por la pared. Hay una importante rimaya. Con cuidado, prácticamente reptando, me acerco al borde, y miro por detrás. Un escalofrío me recorre el espinazo al comprobar que estoy moviéndome por una chapa de hielo de menos de medio metro de espesor? Intento hacer una muesca que me facilite el acceso a la roca. Pero el hielo es duro y no consigo romperlo. Pero esto significa que debe poder aguantar mi peso... Así que me desplazo hasta donde la separación con la roca es menor. Me pongo de pie justo en el extremo de la nieve, y sin pensármelo dos veces (pues de lo contrario no lo haría), salto hacia una repisa rocosa situada al pie de la canal. Ya en tierra firme me saco los crampones y ayudo a mis amigos a realizar esta curiosa y adrenalínica maniobra. Son las 9.45 h y estamos a unos 2850 m de altura. Hemos llegado al pie de la canal. Ahora empieza la escalada...
Aquí dejamos los crampones y el piolet. Mientras que mis compañeros se preparan para la subida, me pongo a estudiar la continuación del itinerario. La canal sube bastante vertical durante unos 25 metros. Pero me parece que tiene buenos agarres. La roca es lo que mas me preocupa. Al ser de esquistos ferruginosos su resistencia y adherencia es mas que dudosa. Pero las guías dicen que no es difícil (máximo II+). Seguro que la trepada debe ser mas fácil de lo que aparenta. Así que agarro un cabo de la cuerda rosa que ha traído Álvaro y me lo ato directamente a la cintura. Cojo un par de cintas y mosquetones y me pongo a subir. Diez metros mas arriba mi ímpetu se frena bruscamente. Los pasos son raros y en una roca que no me ofrece ninguna confianza. Dudo. Después me entra miedo. No me atrevo a pasar de primero? ¡Empezamos bien...!
Santiago advierte mi situación y me dice que espere. Mas habituado que yo en el arte de la escalada (que a pequeña escala y dificultad aún sigue practicando), llega hasta mi posición y continua hacia arriba lentamente pero con gran seguridad. Tras unos 25 metros alcanza una ancha repisa donde monta una reunión. Me ato a una de las dos cuerdas que ha subido (en la otra está Alvaro). Asegurado desde arriba, escalo un tramo vertical y de presas abundantes pero extrañas. Llego resoplando junto a mi amigo... ¡Cojones con la vía fácil?! Este inicio no me lo esperaba?
Mientras Santiago asegura la subida de Alvaro y de Jose Antonio, yo inspecciono la continuación del itinerario. Sigo la repisa hacia la izquierda (O) . Unos metros mas allá queda cortada. Antes de llegar a ese punto, asciendo un pequeño muro vertical escaso de presas de un par de metros de altura. Me deja en una nueva y estrecha repisa que, a diferencia de la anterior, tiene continuidad hacia la izquierda (cairn).
Continúo por la repisa hasta una canal poco marcada. Subo por ella sin problemas y alcanzo un rellano (30 m de I-II). Santiago viene hasta mi posición y repetimos la maniobra. Mientras él asegura a los otros dos, yo sigo la fácil escalada de la canal, hasta encontrar un paso mas vertical. Coloco un par de cintas como seguro y espero a que mi amigo pueda asegurame. Entonces inicio el paso. Me agarro a la roca cubierta de liquen y la supero subiendo primero a la derecha y después a la izquierda. Este tramo es muy aéreo y posiblemente el mas difícil de toda la escalada (II-III). Como podré comprobar a la bajada, está fuera de la vía de ascenso. Monto una reunión y aseguro a Santiago que sube rápidamente. Después les toca el turno a Alvaro y Jose Antonio.
Me desato de Santiago para formar dos cordadas independientes.El con Alvaro y yo con Jose Antonio. Alvaro continúa de primero. En un periquete se encarama a la cresta. Después sigue por ella a la derecha (E) y alcanza una brecha que precede a la torre cimera. Es un tramo muy bonito, aéreo y poco difícil, en el que se progresa entre dos cortados que dominan los valles de Remuñe al sur, y de Lis al norte.
Mientras nuestros amigos avanzan, nosotros nos esforzamos en desliar la cuerda que ha formado un nudo fenomenal. Tras muchos esfuerzos y algún que otro juramento, la cuerda queda sin nudos. Sin perder tiempo Jose Antonio sale tras nuestros amigos. Pero la cuerda roza demasiado y mi compañero se detiene bastante cerca, en lo alto de la cresta. Así que subo hasta su posición para que pueda continuar.
Desde aquí ya vemos la torre cimera. En lo alto de la misma se encuentra Santiago asegurando a Alvaro . Jose Antonio llega hasta la brecha y emprende el ascenso de la torre por una canal-diedro que desde aquí parece bastante vertical. El viento nos sacude con violencia y arquea la cuerda exageradamente. Cuando mi amigo llega a lo alto, recoge la cuerda y subo todo lo rápido que puedo. El terreno es mucho mas fácil de lo que parece y el ambientazo es sensacional. Todo es aéreo y vertical. Estamos rodeados de precipicios que finalizan en pequeños heleros e inclinadas pedreras. Alcanzo la cima de la torre y nos desatamos.
La cima del pico Boum tiene dos puntas. Ahora nos encontramos en la oeste, que es la mas baja. Una corta y fácil travesía de cresta por unos grandes bloques nos deja en la punta mas alta de 3008 m. Son las 11.00 h. La escalada rocosa nos ha costado una hora, el doble de lo que esperado. Entre buscar el itinerario y desatar líos de cuerda hemos perdido mucho tiempo. Pero ahora estos detalles carecen de importancia. Estamos en la cumbre, mas contentos que unas pascuas. Después de tantos años, por fin he logrado ascender a esta cima tan esperada ?
Azotados por el viento disfrutamos de un panorama excepcional que, en mi opinión, queda realzado por la sensación de verticalidad y aislamiento de esta cumbre. Es como si estuviéramos en el mirador de una atalaya situada entre profundos valles y elevadas montañas...
Al oeste, la arista por la que ha transcurrido la última parte de nuestra ascensión, se prolonga estrecha y accidentada hasta la gran mole del pico del Malpas (3109 m). Quedamos como atontados al descubrir a una cordada en una de las puntas rocosas de esta larga travesía. Los escaladores se ven diminutos y colgados de la pared en un lugar increíble. Esto nos da idea de las dimensiones reales de los gigantes rocosos que hay por aquí. A la izquierda del Malpás vemos la parte superior de la gran mole del Perdiguero (3222 m). Mas a la izquierda la cima del Posets, que con sus 3375 m es la segunda mas alta de los Pirineos.
Al este la cresta desciende fuertemente hasta la Brecha Barrat (2884 m). Después vuelve a erguirse aguda, desafiante y con altos paredones a ambos lados, hasta la cima del pico de Mall Barrat (2973 m). Detrás de la misma y algo a la derecha (S), aparece otro coloso, el Mall Planet (2924 m). Dirigiendo la vista a la izquierda (N), empequeñecidas por la distancia, me llaman la atención el agudo grupo de puntas de los picos de Esteauas (2746 m). Por unos instantes mi mente se va 8 años atrás, cuando en compañía de Santiago las recorrimos en travesía hasta el pico Mal Pintrat... Fue una larga jornada de escalada repleta de emociones, en el que nos cogió una violenta tempestad que, por suerte, se desató cuando ya estábamos bajando...
Hacia el S-E disfrutamos de una panorámica lateral de los montes del macizo de la Maladeta y del Pico y la cresta de Alba. Al sur contemplamos a vista de pájaro las pendientes de roca y nieve por las que nos aproximamos. Mas atrás, algunos tramos del valle de Remuñe y sus dos lagos. Vistos desde aquí parecen dos lentejuelas que brillan reflejando los rayos de sol. Al otro lado del valle se eleva, fuerte y poderosa, la ancha y abrupta muralla del Pico de Remuñe (2876 m), cuya cresta sigue al oeste hasta el Portal de Remuñe (2831 m). Esta montaña es el paradigma de esas fantásticas cimas anónimas y olvidadas que raramente se suben. Deberemos empezar a pensar en hacerle una visita...
Tras la dosis paisajística, viene la sesión de fotos. Las cámaras echan humo. Ni comemos, ni bebemos, pues no podemos. De acuerdo con mi brillante propuesta no nos hemos subido nada.. No pensaba que la ascensión fuera a alargarse tanto. Tras unos 20 minutos de estancia en este privilegiado mirador, iniciamos el descenso con la esperanza de que no sea peor que la subida.
En la cima de la primera punta volvemos a encordarnos. Primero bajan Alvaro y Santiago, por este orden. Detrás Jose Antonio y un servidor que cierra la comitiva. Rápidamente destrepamos la canal-diedro y llegamos a la brecha. En vez de continuar por la arista siguiendo nuestra vía de subida, bajamos directamente al sur por la canal. El terreno es fácil pero descompuesto. No tardamos en perder altura destrepando por relieves que separan pequeñas terrazas. Como siempre, la principal dificultad es no tirar piedras. Advirtiendo el riesgo de que esto ocurra, nos separamos de nuestros compañeros y evito progresar cuando Jose Antonio se encuentra en mi vertical.
Tras unos 40 metros de bajada desde la brecha llegamos a una terraza. Allí encontramos a Alvaro y Santiago. Están entretenidos en montar un rápel para bajar por el mismo eje de la canal. Nos dicen que han encontrado una instalación que les parece de confianza. Pero a mi la idea no acaba de seducir. Además tengo curiosidad por saber por donde va la verdadera vía de ascenso.
Pregunto a Jose Antonio sobre si prefiere seguir destrepando por la vía o hacer el rápel. ?Lo que sea mas emocionante? me responde. Me quedo sin saber que decir. Al final interpreto interesadamente que le es igual. Así que dejamos a nuestros amigos atareados con su rápel, y realizamos un flanqueo descendente a la derecha (O) por unas zonas de placas. Sin demasiados problemas nos lleva hasta la canal que precedía al paso mas difícil de la subida. Me enfado conmigo mismo al darme cuenta de la forma tan tonta en que perdí la vía de ascenso. Incluso descubro un par de cairns que indican esta travesía. ¡Seré burro...!
Continuamos bajando la canal, que es fácil pero pide cuidado. De cuando en cuando no podemos evitar que nuestros pies o la cuerda arrastren piedras al vacío. Suerte que no hay mas gente. Sino esta ascensión podría ser peligrosa. Alcanzamos el extremo de la repisa estrecha. Entonces, deshaciendo el camino de subida, la recorremos a la izquierda hasta quedar situados sobre la repisa mas ancha donde instalamos la primera reunión. En contra de lo que esperaba, la bajada del murete de 2 metros no nos da grandes problemas. Después alcanzamos la repisa donde monto una reunión con una cinta rodeando un saliente de roca pequeño e inclinado. No es que sea un seguro de libro, pero no hay nada mejor...
Mientras tanto, Alvaro y Santiago han efectuado un rápel hasta aquí, y han continuado destrepando los 25 metros que nos separan del inicio de la canal. Nos saludan al vernos, mientras doblan tranquilamente la cuerda. En sus rostros se dibuja una sonrisa de oreja a oreja. Me hubiese gustado ver que cara ponían cuando se encontraban en nuestra situación. Nos dicen que la bajada es fácil, que no tiene problemas. No se por qué, pero su voz me suena a falsete. Pero pronto saldremos de dudas...
Aseguro fuertemente a Jose Antonio que empieza a destrepar de cara a la pared. La primera decena de metros baja rápido. Pero cuando alcanza el punto en que la canal se hace vertical y con pocos agarres, se detiene en seco. Lo veo dudar. Mala cosa, no debe ser tan fácil. Todos le damos consejos sobre que hacer y donde cogerse. Incluso yo que no tengo ni idea le doy alguna indicación. De todas maneras va seguro, pues lo sujeto fuertemente con un seguro dinámico, por si las moscas... Tras unos momentos de indecisión sale la raza madrileña e inicia el descenso. Lentamente supera el paso de unos 10 metros de alto. Después le oigo respirar aliviado cuando alcanza la zona mas fácil. La bajada no le da guerra y enseguida se reúne con los otros dos. Ahora me toca a mí...
Viendo bajar a Jose Antonio me queda muy claro que no voy a arriesgarme. Desgraciadamente no puedo montar un rápel. Pero tampoco pienso bajar a pelo. Así que pongo en práctica un truco de gato viejo. Primero pido a Jose Antonio que se desate. Después recojo la cuerda y paso el cabo libre por la cinta de la reunión. Hago que toda la cuerda pase por la cinta y la tiro hacia abajo. Le pido a Santiago, que ha adivinado mis intenciones, que me asegure. Empleando la cinta de la reunión como una polea, empiezo el destrepe. Se que ésta se aguanta por cortesía, que se mantendrá en su sitio mientras la cuerda tire hacia abajo sin perder tensión. Por tanto el invento debería funcionar siempre que se mantenga la cuerda un poco tirante... En el fondo es una cuestión psicológica, como tantas cosas de la vista. Ahora ya me siento mejor. Bajo la canal sin mas incidente que la parada de rigor en el mismo punto donde lo hizo Jose Antonio.
Al llegar a la zona mas fácil me desato,tomo las dos cuerdas y, moviéndolas a la vez de arriba abajo, intento desencajar la cinta de la reunión. Pero no lo consigo. ¡Coño con el invento, es mucho mejor de lo que pensaba! Remonto tres metros de canal para situarme en un punto desde donde la maniobra de la cuerda es mas efectiva. Tras dos intentos la cinta salta de su alojamiento y recupero la cuerda. Después bajo hasta la repisa del pie de la canal, donde me reúno con mis amigos. Son las 11.45 h. Contento y animado les digo: ? Tíos, las dificultades han finalizado?. Pero, una vez mas, y como empieza a ser normal en esta excursión, vuelvo a equivocarme...
Mientras Jose Antonio y Alvaro se calzan los crampones, Santiago se los cuelga de la cintura. Extrañado le pregunto que hace. Me responde que al no llevar piolet no ve clara la bajada del nevero. Así que descenderá siguiendo la rimaya para esquivar la nieve. No se por que, pero decido acompañarlo. Mientras tanto nuestros amigos madrileños suben al borde del nevero e empiezan a bajar en diagonal de forma muy decidida. De repente Jose Antonio, que va segundo, resbala un par de metros y se detiene? No doy importancia al incidente, aunque pienso que sería mas prudente que bajaran de cara a la pendiente.
Sigo a Santiago por la rimaya . Mi amigo se detiene en un punto donde el hielo queda cortado a pico. El escalón debe tener de 3 a 4 metros de alto, desploma y no puede descenderse con un destrepe. Me quedo perplejo cuando dice que lo mejor es saltar. Miro hacia abajo y veo una estrecha plataforma de roca situada al fondo de la rimaya, que queda separada horizontalmente de nuestra situación un par de metros. La salida del salto me parece muy forzada,y la zona de recepción demasiado pequeña y alejada. Si no caemos bien (algo bastante probable) podríamos hacernos daño. Además, no vemos lo que continua. Aunque parece que no hay mas dificultades. Lo tengo clarísimo. Ni pienso saltar ni permitir que lo haga Santiago. Buscando otra salida, remonto una corta fisura de la pared hasta una repisa. Pero por allí la bajada aún es peor?
No hay alternativa posible. Hemos de bajar por la nieve. Santiago, resignado, asiente sin decir nada. Para animarlo le explico que bajaré primero haciendo huellas y manteniéndome justo debajo de él, por si tiene algún problema... Ahora pienso que habría sido mucho mas fácil asegurarlo con la cuerda? Pero en ese momento no se nos ocurrió esta posibilidad?
Tras calzarnos los crampones nos subimos al borde del helero y comenzamos el descenso. Bajamos de cara a la nieve. Voy primero, dando patadas en la superficie helada para dejar algo de huella. Santiago me sigue muy cerca con expresión grave pero serena. La pendiente es fuerte, pero dejando a un lado los nervios y las prisas, se baja sin problemas. Entonces observo a Alvaro y Jose Antonio que se encuentran en el islote pedregoso existente a medio nevero. Me extraña ver a este último sentado. Pero como estoy bastante atareado no doy mas importancia a este hecho.
Continuamos bajando en ligera diagonal. Llegamos hasta las primeras piedras cuando los otros dos alcanzan el lugar donde dejamos las mochilas. Atravesamos el pequeño pedregal y descendemos sin incidentes el segundo tramo de nieve, mas fácil que el anterior. Son las 12.10 h cuando nos volvemos a reunir.
Entonces miro a Jose Antonio y veo que algo ha pasado. Tiene una expresión angustiosa. Le duele el lado derecho del pecho y de la pierna del mismo lado. ?¿Pero que ha ocurrido??, le pregunto. Me explica que tras conseguir detener su caída en el nevero (la que vimos nosotros), tuvo una segunda en la que no se pudo parar. Bajo unos quince metros a toda leche antes de impactar contra las piedras, dándose un fuerte golpe en las costillas y en la pierna derecha, que presenta grandes erosiones? Un gran susto, aunque por suerte, sin serias consecuencias?
Consulto a Santiago, que es médico. Tras un rápido examen dictamina que no hay ninguna rotura ni lesión interna de importancia. Tal vez alguna costilla, pero que ahora eso es difícil de saber. Cuando le insisto sobre si está seguro me dice con expresión pragmática que si se hubiera roto algo o tuviera algo gordo, ni podría moverse ni estaría tan animado.Encuentro la frase algo fuerte para el momento, pero estoy de acuerdo con él. Me siento algo culpable por no haber advertido a nuestros amigos de que bajaran de cara a la pendiente en vez de hacerlo de lado. No se por que no dije nada?
Mientras preparamos las mochilas nos ofrecemos a llevar las cosas del herido. Pero rehúsa el ofrecimiento. Aún tiene orgullo, lo que es muy buena señal. Iniciamos el descenso, primero lentamente y después a un paso mas normal. En algún tramo donde debemos emplear las manos hemos de ayudar a Jose Antonio cogiéndole los bastones. Pero en general baja muy bien. En cuanto podemos tomamos la nieve, pues es más cómoda para caminar. Rápidamente perdemos altura y nos alejamos del pico Boum.
Son las 12.30h cuando llegamos a la gran repisa inclinada. Jose Antonio continua con dolores y molestias. Así que hacemos una corta parada para que Alvaro le de un calmante. Bromeamos y quitamos importancia al asunto. En un momento dado recuerdo a Jose Antonio que un rato antes del accidente, me había dicho que quería una bajada emocionante. Y hemos de reconocer que al final la ha tenido? Este comentario consigue arrancarle una sonrisa. También me dice que ahora entiende porque me muevo con tanta prudencia sobre la nieve. Y es que un servidor también ha tenido sus buenas hostias. Algunas bastante serias?
Seguimos por nuestro camino de subida. Atravesamos pedreras, algún que otro nevero e inclinados campos de hierba. A las 13.00 h llegamos a la parte alta de la canal que se desploma sobre el Ibonet de Remuñe. Iluminada por el sol aún resulta mas impresionante y nos inspira bastante respeto. La descendemos con cuidado, trazando muchas eses en busca de los pasos mas cómodos y menos expuestos. Son las 13.25 h cuando alcanzamos el Ibonet de Remuñe. Hacemos una corta parada para beber y comer. Veo a Jose Antonio mas animado. De hecho ha bajado sin quejarse y a nuestro ritmo. Le comento esta circunstancia y me dice que ha cesado el dolor de pecho. Pero ahora es la pierna la que le mortifica?
Sólo nos queda descender por el camino ?turístico? del Valle de Remuñe. El calor es sofocante. El cielo medio cubierto de gruesas nubes anuncia tormenta para la tarde. La bajada del valle es muy bonita. Pero en nuestras circunstancias, y con el ritmo fuerte que nos imponemos, no la disfrutamos. Se nos hace tan pesada como interminable.
Finalmente, a las 14.30 h llegamos al coche. Han pasado nueve horas después desde que iniciamos la excursión. Con los incidentes, accidentes, retrasos, e incluyendo las paradas, hemos necesitado el tiempo especificado en la guía de Miguel Angulo. No está nada mal?
Nos cambiamos de ropa y de calzado. También nos damos el gusto de bebernos unas bebidas frescas que saco de la nevera que he traído (un invento diabólico). No tardamos en estar en carretera. Mas abajo de Benasque el cielo está oscurísimo y se oyen truenos. Empieza a llover con fuerza, pero dura bien poco...
Llegamos a Sesué donde nos despedimos de Santiago con la firme promesa de nuevas aventuras para las próximas vacaciones. Seguimos con nuestro viaje y a las 15.30 h estamos en Laspaules. Sin pasar por casa nos dirigimos al Hotel-Residencia, donde nos esperan nuestras familias para comer. Después nos vamos a casa para duchamos y hacer una corta pero reparadora siesta.
Salvo para Alvaro, que seguirá unos días mas por estas tierras, aun nos queda un largo día por delante. Y es que debemos volver a Begues esta noche para mañana ir a trabajar. Salimos tarde (las 21.00 h) para encontrar bien la carretera. Con todo nos coge un monumental atasco en la N-II, que nos hace llegar a casa a la 1.00 h de la madrugada. Yo tendré suerte y podré irme a dormir de inmediato. Pero Jose Antonio lo tiene peor, porque los niños, que han dormido durante el viaje, se despiertan al llegar a su casa y están deseosos de marcha...
El lunes al mediodía veo a mi amigo y me confiesa encontrarse en un estado lamentable. La pierna le duele, las heridas le molestan y tiene un sueño que no hay manera de quitárselo de encima. Son los dulces recuerdos de la montaña. Y lo mas cojonudo es que, así y todo, ya pensamos en otra ascensión?
No me extraña que mas de uno nos tache de locos? Pero bendita locura esta que nos hace disfrutar intensamente de amigos, ilusiones, situaciones y panoramas excepcionales. Como nos ocurrió este 20 de Julio en el Boum, el pico esperado?
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