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 Enrique Enrique
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viernes 1 de septiembre de 2006, 00:00:00
"ABUELOS ESTRATOSFERICOS"
Tipo de Entrada: RELATO | 773 visitas

El sábado 26 de Agosto del 2006, un grupo de 14 personas capitaneadas por el maestro "Amunt" ascendimos los picos de Puigped´rós de Lanos y de la Coma d´Or. Fué mi primer contacto con el extraordinario clan del "avi" Jordi y sus compinches, y espero hacer muchas mas... En este relato describo mis impresiones de esta bonita y divertida excursión.

Llagando a la Portella de Lanós
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Llagando a la Portella de Lanós
Cerca del rellano situado bajo la prámide cimera del Puigpedrós de Lanós. Al fondo la cara occidental de la Pica del Carlit.
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Cerca del rellano situado bajo la prámide cimera del Puigpedrós de Lanós. Al fondo la cara occidental de la Pica del Carlit.
En la cima del Puig Javier
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En la cima del Puig Javier
El grupo al completo en la cumbre del pico de la Coma d´Or
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El grupo al completo en la cumbre del pico de la Coma d´Or
Bajando hacia la Portella d´en García. Detras el Puigpedrós de Lanós (izq) y el Coma d´Or (dcha)
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Bajando hacia la Portella d´en García. Detras el Puigpedrós de Lanós (izq) y el Coma d´Or (dcha)

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       Estábamos avisados. Pero las cosas excepcionales sólo se creen cuando se ven. Después de meses de escuchar, leer y ver fotografías de ellos, por fin los hemos conocido. La verdad es que a tenor de lo que nos habían explicado, los esperaba mas cañeros. Pero según parece hoy iban de “tranquis”... Con todo, no sólo han aguantado el ritmo mas ligero que lento de la excursión, sino que en gran parte de la misma han sido ellos los que lo han marcado. Al finalizar el GPS dejaba bien a las claras que la ruta no ha sido ninguna tontería: 9 horas de marcha (paradas incluidas), 21 Km de recorrido y 1500 m de desnivel, ahí es na... Mientras la mayoría de los “jóvenes” nos entregábamos frenéticamente a la realización de estiramientos bajo la dirección del siempre sorprendente Joan (el maestro de los golpes pélvicos), ellos nos miraban curiosos y divertidos, preguntándose donde irían mañana. “¿Que tal una ferrata en Montserrat? ” les oí decir no se si en serio o en broma... Sigrid, Fredi, Joan, Jordi... Entre los cuatro suman mas de 265 años... Prodigios de la naturaleza. Abuelos estratosféricos...

 La excursión fue concebida por Xavier (Amunt). Quería subir al pico del Puigperdrós de Lanós desde el Col de Puymorens. Haciendo honor a mi fama de cambiarle los itinerarios, le propuse ampliar el recorrido con el pico vecino, el Coma d´Or, a lo que estuvo de acuerdo. Habían dudas sobre cual sería el mejor punto de partida, el Col de Puymorens o el Estany de Passet. No nos calentamos el coco, dejando la decisión para cuando estuviéramos allí.

 Como siempre la convocatoria de Xavier tiene un amplio seguimiento. Cuando el sábado 16 de agosto nos encontramos en Sallent a las 6.30 h de la mañana somos catorce. Además de los cuatro “avis”, de Xavier, Encarna y yo, están Concepció (será su última excursión antes de irse unos días a los Alpes), Lali (una compañera de la radio de Concepció que se ha unido recientemente al grupo y con la que anteriormente no habíamos coincidido), Javier (que según dice viene sin dormir, no queda claro por que motivo), Montse y Jaume (que han pasado parte de la semana en Andorra haciendo alguna ascensión), Salvador (al que últimamente le ha entrado el gusanillo de las vías ferratas) y el gran Joan (que reparte su tiempo libre entre el montañismo y la espeleología, y que mañana continuará la fiesta yendo a la Fou de Bor).

 Una vez reunido el grupo, Xavier, cuya vocación organizadora aflora por todos y cada uno de los poros de su generoso cuerpo, nos distribuye entre los coches existentes. Esta vez tengo suerte. Junto a Encarna y Salvador me colocan en el coche impoluto de Javier. Así que no tendré que conducir. Antes de partir se comenta brevemente el itinerario de la excursión. Decidimos partir del Col de Puymorens para hacer una ruta circular. Primero seguiremos el ARP hasta la Portella de Lanós y después bajaremos al embalse homónimo. Desde allí subiremos primero al Puigpedrós de Lanós y después al Coma d´Or, este último no sabemos bien por donde. Por último bajaremos por la vía normal de esta cima recorriendo la siempre agradable Coma d´en García.

 Acordado el itinerario, y considerando que la fuerza y moral del personal estarán a la altura del mismo, sólo nos inquieta el tema del tiempo. Las predicciones dicen que hasta el mediodía puede llover e incluso nevar, y que a partir de entonces la atmósfera iniciará una progresiva estabilización que culminará en un domingo soleado. Por tanto la excursión tiene muchos números de ser de las pasadas por agua. Xavier dice que ha estado negociando toda la semana con Sant Pere para que no sea así y tengamos una jornada meteorológicamente tranquila. Todos sabemos de la buena estrella de nuestro amigo en lo que al tiempo se refiere, pero por si acaso vamos preparados con capas, chaquetas y pantalones para la lluvia...

 Solucionados sobre el papel los aspectos mas sobresalientes de la excursión, sólo nos queda un pequeño detalle : realizarla. Así que nos montamos en los coches y partimos rumbo al Tunel del Cadí, Cerdanya y Puigcerdà, llegando al Col de Puymorens (1920 m) a las 8.10 h. Al salir al exterior noto una intensa sensación de frío y humedad. Según el termómetro que llevo en la mochila estamos a 5ºC. Las nieblas rondan los alrededores del collado y el cielo es un collage de nubes de distintos tonos y algún que otro claro. Con todo algun@s valientes van en pantalón corto, aunque no se si por devoción o porque no llevan calzones largos. Los preparativos se alargan durante mas de un cuarto de hora. Las idas y venidas de la peña en busca de un lugar discreto donde liberar su humanidad (algo difícil de encontrar en el Col de Puymorens) tienen en parte la culpa. Finalmente a las 8.28 h nos ponemos en marcha.

 Jordi asume la dirección del grupo. Desdeñando el ancho camino por donde transcurre la primera parte de nuestro recorrido (el cual da un pequeño rodeo hacia el norte antes de encaminarse al sureste) nuestro guía cruza la carretera y con decisión nos lleva campo a través hacia el este, por un terreno incómodo y hasta peligroso donde abundan las pedreras, los hoyos ocultos por la hierba y hasta algún cercado electrificado. Ante las protestas de la concurrencia, se limita a decir que va por donde indica una guía que obra en su poder. Me pregunto por la edición del librito en cuestión y si estará escrito en papel o papiro...

 Tras casi veinte minutos de pista americana (8.47 h) encontramos el camino (ARP) de la Coma Rossa por donde transcurre el itinerario. Continuamos, ahora ya tranquilamente, por el mismo hacia el S-E, ganando altura suavemente mientras rodeamos la ladera sur del Serrat de les Lloses. No llevamos recorridos cien metros cuando nos atrapa la niebla. Por suerte esta situación es muy breve, y pocos minutos después disfrutamos de las estupendas vistas sobre el valle y el pueblo de Portè. Sin ser rápido, nuestro caminar es ligero y cómodo, permitiéndonos mantener charlas con la gente. Bueno, mas que charlas lo que hay son monólogos a carga de oradores tan ilustres y reputados como son Jordi y Xavier... De cuando en cuando vemos a nuestra izquierda vallas de contención de aludes. Estas dan fe de la peligrosidad que tiene esta ruta en invierno. La ausencia de bosques, la inclinación y la orientación de la ladera, hacen que la nieve se desprenda con facilidad después de nevadas intensas.

 Sobre los 2000 m el camino dobla un contrafuerte de la montaña y cambia de orientación para dirigirse al N-E (9.05 h), al pequeño valle de la Coma Rossa. Casi media hora mas tarde llegamos al pequeño refugio del Cortal Rossa. Buena parte del personal dice estar desmayado, por lo que hacemos una parada para desayunar (9.30 h, 2110 m). Yo no tengo hambre, pero me obligo a tomarme un par de zumos, una tableta energética y una aspirina con la que espero paliar un tremendo dolor de cabeza que me persigue desde que me desperté y que me hace estar mas bien callado, taciturno y con una cierta (pero reprimida) mala leche.

 Tras veinte minutos de alto reanudamos la marcha. En cosa de un cuarto de hora llegamos a la bonita llanura herbosa del Pla de la Coma Rossa (2145 m, 10.05 h), donde el torrente del Rec de Cortal Rossa describe algunos meandros.  El camino rodea el llano por la izquierda hasta alcanzar una caseta donde se encuentra la captación de las aguas (que en parte se alimenta del pequeño torrente que baja del Estany de Coma d´Or situado al norte y trescientos metros mas arriba). Después la senda continua por la conducción de aguas, abandonándola para tomar un pequeño valle que sale a la derecha que finaliza en la Portella de Lanós. Jordi comenta que el siempre ha ido por el camino, pero que también puede atravesarse directamente la llanura en busca del valle. Así que decidimos seguir esta ruta, encontrando alguna huella de paso, hitos e incluso marcas de pintura roja. Una vez en el otro extremo del llano una línea de hitos nos hace subir fuertemente al S-E por una ladera de hierba, rododendros y humedales. De repente todo cambia. Jaume y Xavier tiran fuerte de la manada, que pasa de ir mas o menos compacta a disgregarse en varios grupos. Las conversaciones se sustituyen por un silencio roto por respiraciones entrecortadas y algún que otro jadeo. Es la primera cuesta dura del día...

 Tras superar una sesentena de metros la ladera nos permite cambiar de dirección y avanzar hacia el este siguiendo la vertiente sur del valle. La subida continúa siendo acusada, pero al transcurrir en diagonal y por un terreno mas franco y menos pendiente resulta mas cómoda y rápida. Una corta parada de reagrupamiento y volvemos a la carga. Vemos el camino un poco por debajo nuestro, pero decidimos continuar subiendo en diagonal por la ladera sur, y superar por arriba un resalte rocalloso de la misma siguiendo unas huellas de paso bastante claras. Mas arriba la senda se junta con el ARP en el eje del valle, por donde recorremos las últimas y suaves laderas herbosas que nos llevan hasta la horcada de la Portella de Lanós (2468 m, 11.05 h). A la derecha (S) una pendiente derecha, pedregosa sube fuertemente hacia la cima de roca clara del pico de la Fontviva (2673 m). A la izquierda (N) una cresta quebrada de hierba con algunos tramos rocosos se dirige hacia el pico de la Coma d´Or (2826 m).

 Al otro lado (E) del collado descubrimos una canal que baja progresivamente hasta la presa de Lanós, cuyas aguas se encuentran unos 250 metros mas abajo. Mas allá de la misma nuestras miradas se concentran en las líneas abruptas y desafiantes de la Pica del Carlit, y en el espectacular corredor que corta su vertiente occidental, por donde zigzaguea una senda que permite alcanzar la cima fácilmente. El tiempo ha mejorado. La temperatura ha subido, las nieblas se han quedado en el fondo del valle y parece que los claros quieren ganarle la partida a las nubes. No es tarde y hasta ahora todo el mundo se ha movido de forma mas que aceptable y con muy buenos ánimos. Pero aun queda mucha excursión por delante, y pese a haberlo estudiado y comentado de antemano, vuelven a surgir las dudas de por donde continuar.

 La primera opción es subir al norte por la cresta al pico de la Coma d´Or. Es una opción dura (350 metros de desnivel a todo trapo), pero segura y no muy complicada que nos llevaría a la cima en poco mas de una hora. El problema es que no sabemos como está para bajar hacia el pie del Puigpedrós de Lanós. Además tampoco acaba de gustarnos ya que rompe la línea del itinerario circular que habíamos previsto.

 La segunda opción es intentar flanquear la basta vertiente oriental del pico de la Coma d´Or en busca de la llanura situada bajo al este del Puigpedrós, donde enlazaríamos con su vía normal. Se trata de una idea aventurera, y por tanto un tanto descabellada. El terreno por donde habríamos de flanquear se muestra muy derecho y con abundantes bandas de roca esquistosa y descompuesta que no seducen lo mas mínimo. La ventaja es que nos ahorraría el tener que bajar hasta la presa, pero seguro que gastaríamos mas tiempo y adrenalina. Para acabar de confirmar este hecho, Fredi hace un amago de iniciar el flanqueo. Lo vemos doblar un cercano contrafuerte rocoso, para volver a aparecer poco después indicándonos que no vale la pena.

 Así que finalmente decidimos seguir por el itinerario que habíamos previsto y bajar hasta la presa de Lanós. Toca las narices perder tanta altura para volverla a subir después. Pero estamos convencidos de que es la opción mas segura, prudente y hasta diríamos que rápida.

 A las 11.10 h iniciamos el descenso hacia la presa por un buen camino. Vamos chino chano, sin prisas,disfrutando de las vistas... Primero la senda va algo a la derecha (S) del eje de la canal. Tras perder un centenar de metros de altura, la cruza y abandona para dirigirse hacia el N-E, por una serie de terrazas herbosas. Cuarenta metros antes del nivel de la presa (aprox 2240 m) abandonamos el camino que baja hasta la esclusa y seguimos una huella de paso poco marcada que horizontalmente se va al norte. Enseguida llegamos al inicio de una canal estrecha e inclinada recorrida por un torrente. Un leve sendero, mal indicado por algún que otro hito se eleva fuertemente por la orilla izquierda (S) del mismo. Son las 11.35 h y nos encontramos en el inicio de la vía normal del Puigpedrós de Lanós. Desde el collado hemos tardado media hora en llegar hasta aquí. Pero se ha de tener en cuenta que hemos hecho muchas paradas, algunas bastante largas, para fotografiar y esperar a algún que otro miembro del grupo entregado a cuestiones íntimas y personales.

 No se si es por el dolor de cabeza (que no ha remitido por completo), o porque hoy me he levantado algo torcido. La cuestión es que cuando inspecciono la canal me entran todos los males del mundo. Una pequeña cascada que sospecho se ve disminuida por la distancia, me da una idea de lo que tenemos por delante. Llegar hasta ella se me antoja una tarea ardua y peluda. ¡Menuda subidita! Por suerte las mochilas no son excesivamente pesadas.Como si leyera mis pensamientos,
Xavier se acerca para comentarme la dureza del tramo que viene a continuación. No se quien de los dos dice que “hasta aquí no hemos hecho mas que aproximarnos, la ascensión comienza ahora...”. Esta frase que no deja de ser irónica, ya que en las 3 h 15 min que llevamos caminando hemos realizado un desnivel de 600 m en subida y unos 250 de bajada, valores que de por si corresponden a toda una excursión.

 Tras un breve alto para mentalizarnos y tomar aire iniciamos el ascenso (11.43 h). Abre la marcha “locomotora Jaume” que tira poderosamente del grupo. La senda dista mucho de ser clara, elevándose sin miramientos y con pocas lazadas. Enseguida se impone el paso lento y regular, no hay otra opción. Tras unos minutos el camino se hace muy confuso. Jaume opta por seguir cerca del torrente. No se da cuenta de que mas a la izquierda sigue la huella de paso. Descubro un hito y decido seguirlo. En consecuencia el grupo, que hasta ahora subia en fila india, se parte en dos que suben mas o menos en paralelo. La pendiente no afloja. El paso que llevo me resulta cómodo pero algo aburrido. Por suerte puedo distraerme buscando los hitos, a menudo pequeños y medio escondidos entre los arbustos, y las exiguas trazas de senda. A pesar de ir con la reductora, ganamos altura rápidamente. Alguien dice que subimos a razón de 600 metros por hora. Me parece una barbaridad, pero no digo nada... Al otro día, cuando estudie con   el GPS y el ordenador nuestro perfil de avance veré que es verdad.

 Después de un cuarto de hora largo de machacada llegamos a una pequeña tartera situada al inicio de una bifurcación de la canal (12.00 h, 2385 m). Xavier (que es el único que conoce esta subida) dice que se va por el ramal de la derecha (donde se encuentra la cascada que veíamos desde abajo). A pesar de que su dirección es adecuada, a mi me parece poco claro ya que lo veo muy abrupto y empinado. Me gusta mas el ramal de la izquierda, menos pendiente, mas ancho y aparentemente sin resaltes rocosos. Es cierto que se aparta de la dirección correcta, pero estoy seguro que mas arriba se podrá volver hacia la derecha. Mi teoría se confirma cuando vemos que los hitos siguen por el mismo. Xavier y los “avis” no lo ven claro. Estos últimos se detienen para consultar una reseña que han sacado de Internet. Yo lo tengo clarísimo y así lo hago saber. Pero las dudas persisten. Así que decido continuar con mi juego particular de buscar la senda. Sin decir nada mas arranco a caminar en pos de los hitos secundado por mis esbirros mas fieles (Encarna, Jaume y Montse). Poco después se pone en marcha Xavier y con él el resto del grupo.

 Tras un tramo inicial aceptable, “mi canal” se empina y estrecha progresivamente. La subida se hace dura y sostenida. Pero seguimos encontrando algunos hitos que me permiten mantener la credibilidad frente a la tropa. En un momento dado un irónico Xavier me da las gracias por llevarlos por un terreno tan fácil, cómodo y descansado... No le contesto, entre otras cosas porque no se que decirle. Nos acercamos a la parte superior del embudo de hierba en el que nos hemos metido. Esta cerrado por una barrera rocosa... Hace rato que no vemos hitos y por mas que miramos, no logramos encontrar ninguna salida aceptable que nos lleve hacia la derecha. La situación se pone curiosa (por decirlo suavemente), pero sigo estando seguro de que vamos por la vía correcta. Al igual que Cristóbal Colón, se ha de mantener el tipo... Estamos muy cerca de las rocas cuando, por fin, descubrimos una estrecha repisa que atraviesa a la derecha la banda rocosa (12.15 h, 2495 m). Me adelanto para explorarla y ¡Eureka! , al final de la misma encuentro un hito enorme, y lo mas importante, mas allá se puede seguir atravesando en la misma dirección por terreno practicable. Las muchas dudas que flotaban en el ambiente quedan inmediatamente disipadas. Es mas, observamos una huella de paso que atraviesa la canal por donde hemos subido a la altura de la repisa y que parece proceder de la Portella de Lanós. Especulamos con lo posibilidad de que exista una senda que permita acceder hasta aquí desde el collado sin perder altura. Pero dejamos la verificación de esta teoría para otro día...

 Mas allá de la repisa la cosa es fácil y clara. Siguiendo los hitos trazamos una diagonal ascendente hacia el norte que, tras esquivar un par de pequeños contrafuertes rocosos, nos lleva hasta un cordal que baja del pico de la Coma d´Or. A la derecha y unas decenas de metros mas abajo, vemos los restos de lo que hace unos meses debió ser una laguna. Hacia el norte aparecen las moles de los picos de la Coma d´Or, y a su derecha, del Puigpedrós de Lanós. Seguimos ascendiendo unos metros por el cordal que dejamos para seguir por lo alto de una loma que se dirige hacia el pie del Puigpedrós. Ahora la vista de las dos cimas separadas por la profunda entalla del Coll de les Bessines (o Portella Roja) es impresionante. A nuestras espaldas (S) el panorama también es de reglamento, con la Pica del Carlit, el Puig Peric y el largo cordal de montañas que hay entre ambas.

 Nos detenemos cuando la loma inicia un breve descenso para alcanzar la base de la cara sur del Puigpedrós (12.50 h, 2615 m). Proponemos dejar aquí las mochilas y subir sin peso a la cima. Sólo Salvador se muestra en desacuerdo, pero pronto cede a la voluntad de la mayoría. Lali plantea la posibilidad de quedarse y no subir (la mujer estaba cansada), pero Jordi le saca esta idea de la cabeza de una forma tan rápida como contundente. Una breve parada para beber y coger la chupa por si arriba hace viento o frío, e iniciamos el ascenso de los algo mas de 200 metros de desnivel que hay hasta la cumbre (12.58 h). Para mi será el tramo mas alucinante de toda la excursión, y no por la montaña o la ascensión (que no son nada del otro mundo), sino porque durante el mismo tendré la oportunidad de observar algo en lo que hasta ahora no me había fijado...

 Tras discutir brevemente sobre las posibles vías de ascenso, decidimos ser originales y subir recto (una palabra que durante la excursión había salido en repetidas ocasiones por distintos motivos, todos inconfesables...) a la cima aprovechando unas bandas herbosas. La vía es muy derecha, pero yendo sin mochila, y tras el ascenso de “mi canal” , no nos parece gran cosa. En un “pim pam” recorremos la cincuentena de metros que nos separan del pie de la ladera e iniciamos el ascenso de la misma. No se por que me encuentro yendo detrás de dos de los “avis”. Fredi, que va primero, sube trazando cortas lazadas y con un ritmo fantástico. Sin ir deprisa no va nada despacio, manteniendo el paso constante sea cual sea la inclinación y el tipo de terreno. Después de lo que llevamos realizado, ver subir así a este “joven” de mas de 65 años (exactamente no se su edad) me deja sin habla. Pero si Fredi me acojona, Joan me alucina. Según me dicen el gacho tiene casi 70 años. Apoyado en un viejo bastón de esquí, camina fuertemente encorvado hacia un lado, las piernas arqueadas y dando pasos irregulares y algo renqueantes. Parece que de un momento a otro vaya a romperse. Pero sube y sube sin detenerse, sin dar un solo traspiés o mostrar algún momento de duda. A pesar de la fuerte pendiente del terreno por donde vamos, y de algunos tramos de pedrera que nos vemos obligados a atravesar, ninguno de los dos “avis” muestra signos de cansancio. Suben a la par, uno tras otro, en silencio, sin resuellos ni respiraciones aceleradas. Sin duda van tan cómodos como descansados. Simplemente increíble...

 Me giro y veo que no soy el único que alucina con los “avis”. Unos mas (los que no estamos acostumbrados a ir con ellos) y otros menos (los que ya los conocen), todos estamos acojonados con la demostración que están haciendo. Mientras tanto Jordi (posiblemente el “avi” mas fuerte de los cuatro) sube tranquilamente mas atrás acompañando a Lali y sin parar de hablar... Sin comentarios... Mientras que Sigrid, que según me dicen hoy no está fina, va haciendo a un ritmo normal , es decir, como el del resto del grupo...

 Tardamos unos 20 minutos en superar los 200 metros de desnivel de cuestas de hierba y algunas pedreras, que hay hasta el pequeño collado que separa las dos cimas de la montaña (13.20 h, 2800 m). Vistas desde abajo nos pareció que la mas alta sería la situada mas al norte. Pero ahora no lo vemos tan claro. Jaume,Fredi,Salvador,Joan, Sigrid, Javier, Lali y Jordi deciden ir directamente a la punta sur. Mientras que Encarna, Concepció, Montse, Xavier, el “avi” Joan y yo nos vamos a la norte. En los últimos metros hemos de salvar unos bloques con una corta y fácil trepada. De nuevo el “avi” Joan nos deja con la boca abierta superando el paso como si nada...

 Cuando llegamos a la cumbre nos damos cuenta de que la otra es la mas alta. El GPS marca una altura de 2831 m y son las 13.25 h. Estamos contentos y satisfechos. Xavier me confiesa que en algunos momentos de la excursión no tenía nada claro que hoy fuéramos a subir a algún sitio... Pero ahora está claro que es un hombre feliz. Tal como decía el pronóstico el día ha ido a mejor. El sol ha acabado por imponerse, no hace frío ni viento, en el cielo sólo quedan algunas nubes residuales y sólo hacia el norte (Francia) quedan algunos bancos de nieblas. La visibilidad es bastante buena y permite disfrutar de buenas vistas hacia el sur este y oeste. Pero la verdad es que no hacemos mucho caso al paisaje. Estamos mas pendientes de las fotografías y de las bromas del siempre ocurrente Javier, que ante el hecho de que esta punta no tiene nombre reclama que se bautice con el suyo, algo en lo que todos los presentes estamos de acuerdo.

 Permanecemos cinco minutos escasos en la Punta Javier. Después iniciamos el breve y fácil recorrido de la cresta de bloques de granito,que tras superar dos brechas, nos lleva hasta la cumbre sur y principal del Puigpedrós de Lanós (2842 m, 13.38 h). De nuevo comprobamos que la agilidad del “avi” Joan es tan buena trepando como destrepando.

 En la cima nos reunimos con el resto del grupo que hace un rato que nos esperan. Las bromas y las fotografías se suceden sin interrupción. Ahora si que prestamos mas atención al paisaje, entreteniéndonos en identificar algunas de las montañas que nos rodean. Además del Carlit, del Puig Peric, los Collroig o la Serra de les Xemeneies, que al estar situados al este y sur veíamos durante la subida, ahora son visibles entre otros la Dent d´Orlú, el Puigpedrós, Roc Colom, y muchas montañas de Andorra y Francia. Mucho mas cercana, la mole abrupta y desafiante del pico de la Coma d´Or nos incita a subirla por su fácil cordal oriental (el resto de itinerarios se ven mucho mas difíciles). También vemos el camino que baja desde esta cima hacia la Portella  d´en García. La visión del mismo es de gran importancia, pues acaba de confirmarnos que, tal como habíamos previsto en el planteo inicial de la excursión, este es el mejor itinerario para volver al Col de Puymorens. También significa que habremos se ascender al Coma d´Or, por lo que los 1220 m de ascenso acumulado que llevamos hasta ahora se verán sensiblemente aumentados. Pero que se le va a hacer, como dice el refrán “ a las penas puñaladas...”

 A las 14.00 h iniciamos el descenso. Este es todavía mas recto que el itinerario que seguimos a la subida y nos obliga a ir con tiento para no resbalar en la hierba o en las zonas de tartera. Todos bajamos chino chano pero ligeros y sin entretenernos. Bueno todos no, de nuevo los “avis” Fredi y Joan se escapan enseguida del pelotón y hacen una auténtica exhibición de destreza y rapidez en bajar montañas. Cuando llegamos a las mochilas (14.15 h) ellos hace mas de cinco minutos que nos esperan... 
 El siguiente eslabón de la cadena que constituye el itinerario de la excursión, es subir al pico de la Coma d´Or por su cordal oriental. Son unos 250 metros de desnivel por una cuesta básicamente herbosa, muy derecha e uniforme,que finaliza en el collado que separa las cimas sur y central de la montaña. A estas alturas de la salida, no hay duda de que será toda una prueba física que habremos de arremeter con paciencia, moral y sobre todo con el depósito lleno. Han pasado unas cuantas horas desde que paramos a desayunar en el refugio de Cortal Rosso y el cuerpo pide que le echen combustible. Además Javier tiene molestias en el estómago y necesita comer y beber para ver si se le arregla el problema, y todos ardemos en deseos de probar un pastel que Jaume y Montse han preparado siguiendo una receta que les dio Concepció. Por tanto las razones para detenernos son tan claras como abrumadoras.

 La parada se alarga durante 35 minutos. Durante ese tiempo comemos, bebemos y catamos el pastel de los Pla. Todos estamos de acuerdo en que el único defecto que tiene es que es demasiado pequeño... El estómago de Javier parece que mejora. En general el descanso nos sienta bien a todos, aunque nos hubiera gustado que fuera un poco mas largo. Pero nos queda un largo trecho por delante con subida a montaña incluida, y si queremos seguir el programa de actos que ha ideado Xavier (que incluye una visita reparadora a los baños termales de Dorres) no podemos retrasarnos demasiado.

 Son las 14.50 h cuando nos cargamos las mochilas a la espalda y reemprendemos la excursión. Como acostumbra a pasar, la parada ha enfriado las piernas y los primeros pasos son tan torpes como dolorosos. Viendo el largo y empinado cordal que hemos de subir a todos se nos pone mal cuerpo. Afortunadamente, el saber que es el pasaporte para una cómoda bajada nos da si no fuerzas sí moral para enfrentar el costarrón de marras.

 La subida no tiene historia. Caminar y caminar haciendo lazadas y a un paso los mas cómodo posible. Pronto nos desperdigamos en pequeños grupos que avanzan a un paso parecido. Tras superar la primera mitad del cordal trazando mi propio camino, de nuevo me encuentro subiendo detrás de los “avis” Fredi y Joan. El paso que llevan me resulta cómodo y en ningún momento me planteo adelantarnos. Por otro lado no tengo claro que pudiera hacerlo... La subidita no tiene desperdicio, siendo tan cabrona como nos imaginábamos. No encontramos caminos, hitos ni nada parecido. Sólo en la última parte de la ascensión, una huella de paso nos ayuda, y mucho, a alcanzar el collado sin echar los higadillos por la boca.

 Una vez en el collado encontramos el camino que sube desde la Coma d´en Garcia. Nadie se detiene. Uno tras otro, seguimos la senda hacia el norte. En pocos minutos superamos una pequeña elevación y alcanzamos la cima central del pico de la Coma d´Or (15.23 h, 2825 m). La cima principal, la buena, es un metro mas alta y se encuentra defendida por una cresta estrecha y aérea de una treintena de metros de longitud. La otra vez que llegue aquí con Encarna (en Enero de este año) la estructura y el itinerario de ascenso de esta cima me recordaron la vía normal del Aneto, y este tramo de cresta al paso de Mahoma. Ahora que lo veo sin nieve me reafirmo en esta semejanza. Entonces las cornisas, el cansancio y la prudencia hicieron que nos quedáramos aquí. Hoy las cosas son diferentes y esperamos alcanzar la cima.

 Dejamos las mochilas en la cima central e iniciamos el recorrido de la cresta. Nada mas empezar encontramos el paso mas complicado. Se trata de una pequeñísima brecha seguida de un breve tramo (no llega a 2 m) de arista muy estrecha (menos de un palmo). Hay donde cogerse, pero los agarres dispuestos de forma un tanto incómoda, y sobre todo el patio que hay a ambos lados, hace que el pasito sea mas impresionante que difícil. Cada uno lo supera a su manera. Los mas osados por arriba, otros medio sentados. Pienso en los “avis”. Me sabe mal no haberlos visto pasar por aquí (me he retrasado haciendo unas fotografías). Después la cresta se hace mas ancha y fácil, y se recorre sin problemas apoyando las manos en algunos puntos. Enseguida alcanzo el hito que marca la cima principal del pico de Coma d´Or (15.30 h, 2826 m) donde me reúno con buena parte del grupo que ha llegado antes que yo. Los que faltan por llegar lo van haciendo unos minutos mas tarde. Nos dicen que Javier ha tenido importantes problemas durante la subida al collado, pero que ahora parece que se encuentra mejor. Finalmente todo el mundo alcanza la cumbre y nos hacemos la clásica fotografía de recuerdo, que en este caso pienso que tiene un valor especial.

 Permanecemos en la cima uno cuarto de hora. Como las vistas son parecidas a las de Puigpedrós mi interés se centra en inspeccionar la cresta que asciende directamente desde el Coll de Bessines. Quitando un último resalte vertical de una veintena de metros (que las guías gradúan de III grado), me parece muy aérea y algo descompuesta, pero menos complicada de lo que me pensaba. Claro que estas cosas nunca se saben hasta que no te metes en materia, y por ahora la idea no me seduce nada ...

 A las 15.45 h iniciamos el retorno. Esta vez intento seguir a los “avis” para verlos hacer “el pasito yeye” de la cresta. Pero me despisto un momento y cuando me quiero dar cuenta ya están en la cima central. ¡Joder con los viejos...!  Llegados al lugar donde dejamos las mochilas nos las cargamos a la espalda y sin detenernos empezamos el descenso. Enseguida llegamos al collado situado entre la cima central y la sur, donde finaliza la subida del cordal. Menos Javier que se empeña en subir esta última (será el único que ascienda las cinco cimas del día), todos continuamos descendiendo cómodamente por un camino bien marcado que se dirige al oeste, pasando por una ancha cornisa pedregosa que va paralela al cordal del pico de la Losada. En este lugar donde nos cruzamos con una pareja de franceses que ascienden hacia la cima. Son las primeras personas que vemos en lo que va de excursión. Después una ancha ladera nos lleva hasta el marcado collado de la Portella de la Coma d´Or (14.27 h, 2505 m). A la izquierda (S) del mismo, y unas decenas de metros mas abajo, se encuentra el bonito lago del mismo nombre. Durante todo esta tramo los “avis” Fredi, Joan y Sigrid han bajado rápidamente y sin detenerse, tomándonos una considerable ventaja. Contrariamente, Jordi, el restante componente del cuarteto de la edad de oro, baja de los últimos sin perder de vista y dando apoyo moral a Lali, que dice ir bastante cansada...

 Un ascenso de una treintena de metros, corto pero que se hace eterno, nos lleva hasta el collado de la Portella d´en García (16.20 h, 2534 m). Hacemos una breve alto para reagruparnos (todos menos los tres “avis” que van por delante). Cinco minutos mas tarde iniciamos un cómodo y rápido descenso, primero por los prados y laderas de la parte superior de la Coma d´en Garcia, y luego por la pista que recorre su parte inferior y menos empinada. En este último tramo se rompe la soledad de nuestro recorrido, encontrándonos algunos turistas que a pie o en coche recorren el valle. A las 17.35 h, llegamos al Col de Puymorens. Game over. La excursión ha terminado, pero no la diversión...

 Tras cambiarme de ropa y de calzado miro los datos del GPS. El chisme dice en las 9 h y 7 min que ha durado la excursión hemos recorrido 20,9 Km y superado un desnivel total acumulado de 1503 metros. No esta nada mal... Tamaño esfuerzo nos ha dejado las piernas tocadas. Pero no hay problema. Joan, verdadero experto en gimnasia recuperadora, monta una vistosa y espectacular sesión de estiramientos que sigue una parte del grupo de “jóvenes”. La visión de los cuerpos serranos, espatarrados a mas no poder, es tan divertida como sorprendente, y nos deja embobados tanto a los que no participamos en este número digno del Circ du Solei (Jaume, Javier, Salvador,los avis y yo), como a la gente que pasa por el lugar.

 Finalizada la tabla de ejercicios llega la hora de despedirnos de los increibles “abuelos estratosféricos”, que se vuelven a sus casas. Posiblemente mañana volverán a la carga, haciendo alguna excursión o colgándose de una ferrata.

 Nosotros alargamos el día con varias actividades adicionales. Primero nos vamos a Dorres, donde disfrutamos de un agradable y revitalizante baño en sus aguas termales. Después aterrizamos en un bareto de Puigcerdà donde nos tomamos unas cervezas. Por último Xavier nos hace ir a Bagà donde nos obsequiamos con una buena cena en la fonda Ca l´Amagat.

 Son cerca de la una de la madrugada cuando Encarna y yo llegamos a casa. Ton, nuestro perro, nos hace un recibimiento tan entusiasta como interesado. El animal aún no ha cenado y hace mas de siete horas que no sale a la calle. Nos partimos el trabajo. Mi mujer le prepara la comida y yo lo llevo a pasear. Entre unas cosas y otras nos dan las dos de la mañana. El sueño nos vence. Así que pasamos de deshacer las mochilas y nos vamos a la cama. Por hoy ya ha habido mas que suficiente. Mañana podremos descansar y prepararme mentalmente para la vuelta al trabajo del lunes, tras cuatro semanas de vacaciones. Tumbado en el lecho me pregunto si cuando sea mayor yo también podré ser un abuelo estratosférico. Y mientras pienso en la respuesta me quedo dormido...




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