martes 5 de septiembre de 2006, 00:00:00
RELATO
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El pasado 25 de mayo realizamos la ascensión en travesía de la Pica Roja. Fué una excursión bonita, divertida y solitaria, con un largo y fácil tramo de cresta. Las vistas desde la cima son preciosas y sorprendentes, sobre todo las del macizo Sotllo-Pica d´Estats. Absolutamente recomendable.
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[+] click para ampliar En el Port de Boet. Detrás la primera parte de la cresta sureste de la Pica Roja por donde ascendimos a la cima |
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[+] click para ampliar En mitad de la cresta |
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[+] click para ampliar En la cima de la Pica Roja |
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[+] click para ampliar Iniciando el descenso por el cordal oeste |
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[+] click para ampliar Jaume durante el descenso. Detrás el macizo Sotllo-Pica d´Estats |
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El fin de semana del 27 y 28 de Mayo estábamos pringados. El sábado dos sobrinos hacían la primera comunión y no podíamos faltar al evento, so pena de quedar definitivamente excomulgados por la familia de Encarna . El problema es que la ceremonia era en Zaragoza. Estar casado con una maña y vivir en la provincia de Barcelona tiene la ventaja o el inconveniente (según quien lo mire) de que estás demasiado lejos como para ver a su familia habitualmente, pero no te libras de acontecimientos sociales como bodas, bautizos, comuniones y celebraciones familiares varias. Con todo, yo no acababa de renunciar a ir al monte el fin de semana, y mas cuando supe que los partes meteorológicos anunciaban buen tiempo para los dos días. Así que con la boca pequeña hice una propuesta deshonesta a Encarna. Ir a Zaragoza el sábado, y tras la comida postcomunión, poner rumbo al Pirineo para hacer alguna ascensión el domingo. Con algunas reservas por lo que pensaría su familia (que esperaba nos quedáramos todo el fin de semana), mi mujer estuvo de acuerdo.
La elección del lugar fue fácil. Hacía años que quería subir la Pica Roja. Esta cima esta situada en la cabecera de la Vall Ferrera y hace frontera con Francia. Vista desde el Monteixo presenta unas formas piramidales que siempre me llamaron la atención. No sabía por donde se subía, ni conocía a nadie que la hubiera hecho. Hasta que me enteré de que el sábado del fin de semana anterior (20 de Mayo) Jordi, Cristina y su perrita Brush la habían ascendido en travesía desde el puerto de Boet. La breve explicación y la galería de fotografías que colgaron en la web del Madteam actuaron como un detonador. El ansia amagada durante tanto tiempo salió por fin a la luz. Iríamos a la Pica Roja a repetir la ruta que hicieron nuestros amigos, sería una excursión tras las huellas de Brush...
Pensando que nadie podría venir con nosotros, comuniqué nuestras intenciones a unos pocos amigos. Ante nuestra sorpresa se apuntaron a la fiesta Jaume y Montse, con los que últimamente hemos compartido casi todas las excursiones. Quedamos en el pueblo de Areu el sábado por la noche, no sabíamos a que hora. Ellos dormirían en hotel (las costillas de Montse aún estaban resentidas de la caída del domingo pasado en el Peiraforca y prefería dormir blando). Nosotros los haríamos en la tienda, que plantaríamos en cualquier sitio.
Sábado 27 de Mayo, 21.20 h. Tras un día bastante ajetreado (600 Km, comunión, comida familiar, un montón de cervezas y temperaturas de 35-38ºC) llegamos a Areu algo cansados. Montse y Jaume hace mas de una hora que han llegado y nos salen a recibir. Me resulta curioso ir a la montaña con zapatos de bonito y americana. Cenamos en el hotel Vall Ferrera donde se hospedan nuestros amigos. Después nos despedimos. Ellos se van a su habitación. Nosotros seguimos con el coche por la pista hasta el Pla de la Selva. En una pequeña zona de hierba desplegamos nuestra tienda “3 seconds”, una pequeña maravilla tecnológica de Decathlon que se monta en menos tiempo del que dice su nombre. Poco después ya estamos metidos en los sacos y dándonos las buenas noches.
La noche se me hace larga. El saco de plumas es excesivo, tengo calor y me cuesta conciliar el sueño. A las 6.00 se hace de día. A las 7.00 h nos levantamos. En poco tiempo plegamos la tienda (unos 20 s), guardamos las cosas en el maletero del coche y preparamos la mochila. Después nos desplazamos hasta una mesa de madera que hay al inicio del llano y nos dedicamos a preparar el desayuno a base de una pequeño bocadillo, capuchino, magdalenas y unas galletas. Un ágape digno del mejor hotel…
A las 7.45 h llegan nuestros amigos. Han partido sin tomar nada, por lo que no les molesta que les invitemos a desayunar. Después nos montamos en los coches y recorremos lo que resta de pista (en algunos puntos bastante deteriorada) hasta la Molinassa (1820 m), punto de inicio de la excursión. Unos minutos para calzarnos las botas, acabar de ajustar las mochilas (que esta vez son bastante ligeras al no cargar con grampones, piolet,cuerda, ni nada que se le parezca) y empezamos a caminar. Son las 8.15 h, el cielo esta limpio de nubes y no hace nada de frío.
Tras unos minutos de pista encontramos a la izquierda (N) la bifurcación del camino del refugio de Vallferrera y de la Pica d´Estats. Un poste señalizado indica que además de estos destinos por ahí también se va al valle d´Areste, al Port Vell o de Romaset , y la Pica Roja por su vía normal (por donde pensamos volver). No nos detenemos. Poco después llegamos a un nuevo cruce también señalizado (1880 m , 8.25 h). Siguiendo por la pista (que finaliza algo mas arriba) se va al circo y refugio de Baiau. Nosotros tomamos el GR ( marcas rojas y blancas) que sale a la izquierda. Tras un breve descenso inicial atraviesa la amplia llanura herbosa del Pla de Boet. Atravesamos el río d´Arcalis por una palanca y pasamos a la vertiente izquierda (N) del valle, por donde seguiremos durante todo el ascenso hasta el Port de Boet. La senda esta poco marcada pero gracias a las señales pintadas, nuestra intuición y sobre todo suerte, la seguimos con una precisión casi milimétrica. Tras un par de lazadas pasamos junto a la Cabaña de Boet (1870 m), una preciosa construcción de piedra ferruginosa muy bien restaurada. A partir de entonces la senda toma una clara dirección este y empieza a subir a media ladera buscando las zonas despejadas. Pese a que aún caminamos en sombras, el ambiente cálido y un paso mas bien vivo hacen que el sudor aparezca antes de lo previsto. Pronto las pocas prendas de abrigo van a parar a la mochila y proseguimos con atuendos ligeros.
Los cerca de 550 metros de desnivel y 3.5 Km de distancia que hay hasta el Port de Boet son un agradable paseo. El valle forma sucesivos escalones cubiertos de hierba y rodondendros, donde se encuentran algunas pequeñas bandas rocosas. La senda salva estos relieves con subidas largas pero nunca agobiantes separadas por tramos mas llanos. De cuando en cuando cruzamos pequeños torrentes que en las zonas mas llanas forman humedales que hemos de sortear de la mejor manera posible. Caminamos con un ritmo tranquilo pero constante, marca de la casa. De cuando en cuando nos detenemos para sacarnos ropa, beber o desbeber, o contemplar y fotografiar el paisaje. Las vistas sobre el circo de Baiau y las cimas adyacentes son espectaculares. El pico de Lavans llama la atención por sus formas altivas y escarpadas, y el cordal que une los picos de Baiau y Sanfons muestra su vertiente norte a menudo ocupada por los precipicios. De momento las cimas del Medacorba y del Coma Pedrosa permanecen ocultas, pero esperamos contemplarlas cuando ganemos altura. En centro de este desfile de cimas y paredes, estratégicamente situado sobre una loma, vemos el refugio de Baiau. Con mas de veinte años de antigüedad esta pequeña cabaña metálica sigue siendo una excelente base de ascensiones. Tuve la suerte de ser uno de los primeros en utilizarla, y en varias ocasiones seguidas. Pero de eso ha pasado mucho tiempo. De repente siento un deseo irrefrenable de volver a visitarlo y me veo trazando itinerarios imposibles para mis posibilidades. Como el encadenamiento de las cimas Lavans, Medacorba y Roca Entrevesada...
Antes de lo esperado alcanzamos la cabecera del valle y superamos el pequeño nevero que defiende el acceso al Port de Boet. Son las 10.10 h y nos encontramos a 2505 m. Unos metros por debajo del collado (O) descubrimos el Estanyet de Boet, que tiene toda la pinta de secarse en verano. Al otro lado (E), ya en territorio francés, se abre el profundo y alargado valle de Soulcen, recorrido en buen parte de su longitud por una pista. El tiempo sigue estable, las fuerzas casi intactas y la moral a tope.¿Que mas se puede pedir?
Al frente, hacia el norte, se eleva la cresta sureste de la Pica Roja por donde pensamos subir. No parece complicada ni difícil, abundando las zonas herbosas. No vemos la cumbre de la montaña, quedando culta por una punta que parece encontrarse muy arriba. De hecho desde el Port de Boet hasta la cima hay 380 metros de desnivel. La guía dice que se sube en 50 minutos, pero me parece un horario muy escaso. Cristina me habló de dos horas, y me parece que mas o menos será lo que tardaremos nosotros.
Después de un pequeño alto y de hacer unas cuantas fotografía, nos ponemos en marcha. Nada mas empezar el ascenso encontramos hitos y una pequeña senda. Esto me produce una cierta decepción ya que esperaba un terreno algo mas salvaje. Pero entonces pienso en Brush y en sus cortas patitas que mueve rítmicamente y sin correr, realizando de cuando en cuando un pequeño salto. Resulta evidente que si subió por aquí es que el itinerario debe ser fácil. Aunque cabe la posibilidad de que sus amos la llevaran en brazos en las zonas difíciles... Estos pensamientos me dan moral para tirar adelante. Chino chano, a ritmo muy lento y sin ninguna prisa, vamos ganando metros tras las huellas de Brush..
La primera parte de la cresta es muy derecha, transcurriendo por terreno de hierba y piedras descompuestas. Mis compañeros van por la senda. Yo intento dar salsa al asunto yendo por las zonas rocosas. Conseguir encadenar mas de dos pasos de trepada es algo difícil, debido a la discontinuidad de las rocas. Finalmente desisto de mi empeño y me uno al grupo. Tras una primera elevación la cresta gira a la izquierda (N), haciéndose horizontal y con un aspecto mas interesante. De nuevo salgo de la senda en busca de este tramo. Esta vez Encarna y Montse siguen mis pasos, pero cuando alcanzamos la arista deciden pasar de mi y de la trepada, y flanquean unos metros por debajo de la misma. Yo recorro el filo rocoso. Es muy fácil pero también peligroso al quedar colgado sobre la vertiente este y estar formado por bloques de roca podrida. Después de soltárseme dos presas que creía fiables decido dar por finalizada mi experiencia trepadora y vuelvo a reunirme con el rebaño...
Finalizado el tramo horizontal la cresta se yergue, formando una sucesión de torres rocosas. No es posible continuar por el filo. Requiere escalar por roca poco fiable. Así que continuamos por la senda. Esta sube por debajo y a la izquierda (O) de la cresta, sin mas problemas que caminar y en algún punto apoyar las manos. Tras pasar por un par de brechas alcanzamos una punta de la arista señalada por un hito (10.50 h, 2710 m). Desde ese punto vemos por primera vez la cima de la Pica Roja, demasiado arriba y alejada todavía, e inconfundible por el tono rojizo de las roca que forman su casquete cimero. Un breve alto y volvemos al ataque.
Bajamos de la punta por un tramo de arista corto y afilado, que a mi entender es el paso mas difícil de la ascensión (I). Alcanzamos una nueva brecha desde donde atacamos la subida a la punta que desde el Port de Boet veíamos muy arriba. La alcanzamos caminando y con algún breve paso de trepada fácil (11.05 h, 2760 h). El paisaje empieza abrirse y el estómago también. Propongo parar para almorzar, pero con buen criterio Jaume dice que será mejor hacerlo en la cima. Desde luego no apetece nada encarar la última parte del ascenso con la barriga llena. Así que continuamos adelante.
Esquivamos por la izquierda (O) un tramo de cresta muy quebrado y casi horizontal. Después llegamos a un collado donde inicia la subida final (11.15 h, 2780 m). Nos quedan cien metros de desnivel que pueden realizarse trepando por los distintos escalones rocosos de la cresta o siguiendo los rastros de senda que van mas a la izquierda (O) por canales y repisas pedregosas. Encarna, Montse y Jaume se decantan por está opción. Yo prefiero la anterior y me enfollono en el primer resalte de la cresta. La roca es bastante vertical y presenta muchas presas que facilitan la progresión, pero es excesivamente descompuesta. Todo se mueve. Lo que había de ser una trepada fácil y divertida se convierte en un peligroso juego de equilibrio. Intento escaparme de la trampa, pero me doy cuenta que lo mas seguro es continuar esta mierda de trepada hasta el final de esta primer relieve. Así lo hago y cuando llego a lo alto tengo una profunda sensación de alivio. Por segunda vez en lo que va del día, dejo a un lado mis ansias escaladoras, y con el rabo entre las piernas recupero la senda por donde hace unos minutos han pasado mis compañeros.
El resto del ascenso no tiene mas historia que caminar por la senda. Cerca de la cima esta cambia de vertiente (E) y esquiva una zona algo abrupta y dos pequeñas brechas. Encarna me espera al principio de este último trozo. Juntos alcanzamos los 2898 m de la cima de la Pica Roja, señalizada por dos hitos de tamaño mediano. Jaume y Montse hace unos minutos que han llegado. Son las 11.35 h. Desde que iniciamos la excursión (1070 m de desnivel) han pasado 3 horas y 10 minutos, y desde el Port de Boet algo mas de una hora. Nuestro horario ha sido mas largo que el indicado por la guía, pero muy inferior al que esperábamos realizar, sobre todo en el tramo de cresta.
No se si es el sudor o la ligera brisa que sopla del norte, pero tengo frío. Me coloco el forro y después me dedico a llenar el estómago. Entre bocado y bocado hablamos de temas variados, bromeamos y comentamos el paisaje que nos rodea. Ante todo la Pica d´Estats que vemos por el lado sur, por donde va la vía Gabarró. A derecha (E) e izquierda (0) de la misma el Montcalm y el Sotllo. Girando hacia poniente distinguimos el macizo Certascan, y mas lejos, el del Aneto-Maladetas. Hacia el sur, además de las cimas del circo de Baiau, podemos ver las cumbres del Medacorba y del Comapedrosa. Al suroeste el cordal Noris-Monteixo, y al sureste el valle de Soulcen y sus montes subsidiarios, entre los que distingo los picos de Racofret y su poderosa cresta norte. Mas allá me parece identificar el pico de Serrera, pero no estoy seguro. Ante este panorama tan extenso uno no puede evitar sentirse pequeño y algo ignorante al darse cuenta de que desconoce la mayoría de las cumbres y valle que nos rodean en trescientos sesenta grados a la redonda.
Permanecemos en la cima tres cuartos de hora. Durante este tiempo aparecen nieblas por el este que cubren las montañas andorranas. Después avanzan rápidamente hacia el oeste, llegando a nuestra posición cuando abandonamos la cumbre de la Pica Roja (12.20 h). Las huellas de Brush descienden por la cresta norte de la montaña hasta el Port Vell. Despues continúan por la orilla sur del valle del torrente del mismo nombre. Nosotros no tomaremos esa ruta... Por un rato, y sin que sirva de precedente,nos apartaremos de las pisadas de nuestra amiga cuadrúpeda para bajar por la cresta oeste, que es el itinerario que siempre quise hacer en esta cima. Vista desde el Monteixo la línea de este cordal presenta un aspecto fino y elegante que enamora a cualquier montañero. Pero las cosas siempre son en función de donde se miran, y desde la cima de la Pica Roja su cresta oeste no es mas que un ancho lomo de hierba y piedras que desciende regular y cómodamente, y que sólo se estrecha hacia su final, cuando llega a la altura del valle d´Areste.
La bajada del cordal es un descanso para las piernas y también para el espíritu. La guía dice que esta es una cima muy visitada, pero eso será en verano. Desde que dejamos el coche los únicos bichos vivientes que hemos visto han sido algunas chovas, un buitre y un par de sarrios. Ni una sola persona... La sensación de paz y de sosiego es absoluta. Si a esto le añadimos un descenso sin complicaciones el resultado es similar a un sedante espiritual. Que lejos queda el ajetreo y los problemas de cada día...
A pesar de esforzarnos por no correr perdemos altura con rapidez. En algo menos de cuarenta minutos recorremos el cordal oeste y nos situamos en lo alto de una punta estrecha y pedregosa que marca su final o su inicio, según se mire. El altímetro del GPS dice que nos encontramos a 2530 metros. Hasta aquí hemos encontrado algún que otro hito. Pero ahora se nos plantea una pequeña incógnita. La senda parece seguir hacia el oeste, descendiendo por una fuerte pendiente primero herbosa, después boscosa, hacia el torrente d´Areste y el refugio de Vall Ferrera, que distinguimos muy abajo. El mapa de la Alpina marca una línea punteada que coincide con este trazado. Pero ni los hitos ni el plano logran convencerme. El recuerdo del fuerte descenso de la canal herbosa del Peiraforca aún está reciente en mi memoria, y no me apetece repetir la experiencia. Además, el torrente d´Areste baja muy crecido, y si no recuerdo mal, en su parte baja forma un pequeño desfiladero. Si es así, ¿cómo lo cruzaremos? Ante estos interrogantes prefiero jugar una mano mas segura y descender hacia el norte, en dirección al valle del torrente del Port Vell. Por ahí bajaron nuestros amigos la semana pasada, por lo que seguro que no encontramos grandes problemas.
Decidida la ruta de descenso ponemos piernas a la obra. Primero hemos de alcanzar una pequeña horcada situada al norte y una veintena de metros mas debajo de donde nos encontramos. Una barrera rocosa nos impide bajar directamente, habiendo de dar un rodeo por el oeste. Una vez en el colladito descendemos en diagonal por una zona incómoda de pedreras y matorrales. Encontramos rastros de paso y un par de hitos. ¡Eureka, vamos bien...! Mas abajo la bajada es directa. Recorremos una fuerte pendiente de tierra y una pedrera. Jaume prefiere ir por un par de empinados neveros por donde baja haciendo culenbajen. Mas allá de la pedrera sólo hemos de atravesar algunos relieves de hierba, roquedos y matorrales antes de alcanzar el torrente del Port Vell en un punto situado a 2300 metros, aproximadamente (13.30 h). Unos metros antes del cauce, vemos una línea de hitos que se dirigen hacia el oeste por la orilla izquierda (S) y paralela al río. Seguro que por aquí pasaron Jordi y Cristina. Estamos contentos porque hemos recuperado las huellas de Brush...
Los siguientes 25 minutos transcurren por una senda poco marcada que sigue el curso del torrente. Nuestras retinas se llenan de imágenes bucólicas. Badinas, pequeños saltos y estrechamientos sonde el agua pasa con un bronco rugido, en un entorno de bosque,roca y hierba digno de una pintura. Jaume no para de hacer fotografías, y es que el lugar se lo vale. Mientras tanto el tiempo ha cambiado y el cielo se ha cubierto de negros nubarrones que no sabríamos decir si son de niebla o de tormenta.
La única incógnita que nos quedaba por descubrir queda aclarada a las 13.55 h. Entonces llegamos al lugar por donde se debe cruzar el torrente d´Areste. Tal como me dijo Cristina, se hace por una zona donde las aguas bajan bastante remansadas y son poco profundas. El río no es ancho, unos 6 o7 metros a lo sumo, pero no hay posibilidad de salvarlo saltando de piedra en piedra. Cristina y Jordi se descalzaron y supongo que pasaron en brazos a Brush. Convencidos de que toca sacarse las botas, los calcetines y remangarse los pantalones, mis acompañantes se disponen a iniciar los preparativos con aire resignado. Pero les digo que esperen. Quiero probar otro método que nos permitirá pasar sin descalzarnos y sin mojarnos los pies...
Me ajusto la parte inferior de las perneras de las mallas al exterior de las botas. Regulo la altura de los bastones. Me acerco al borde del torrente y escojo el lugar que me parece idóneo para cruzarlo, es decir, el menos profundo y menos ancho. Entonces, y ante la sorpresa de todos empiezo a cruzar rápidamente. El agua me llega hasta la mitad de la espinilla pero el pantalón actúa de barrera e impide que entre. Al ir con botas no me molestan las piedras del fondo del río, y al apoyarme en los bastones guardo bien el equilibrio. En escasos segundos me encuentro en la otra orilla sin haberme mojado los calcetines. Es un truco tan viejo como efectivo... Los otros siguen mi ejemplo y en un santiamén queda resuelto el temido cruce del río.
Superado este último obstáculo de la excursión, lo que queda es mero trámite. Enseguida encontramos la senda del valle d´Areste, que seguimos hacia el sur, primero en ligero ascenso y después en leve descenso hasta encontrar el camino de la Pica d´Estats, y con él, las primeras personas en lo que va de día. Seguimos hacia abajo, por fuertes lazadas y terreno incómodo que se hace mas largo de lo esperado. A las 14.25 h llegamos al refugio de la Vall Ferrera, que esta en proceso de ampliación. Seguimos bajando, ahora por un camino super marcado. Cruzamos el torrente d´Areste y el río Vall Ferrera por buenas palancas y alcanzamos las pista. Poco después llegamos a la Molinassa donde dejamos el coche.Son las 14.35 h. Contando paradas la excursión ha durado 6 h 20 min. El GPS dice que el desnivel superado es de 1150 metros.
Un cuarto de hora mas tarde partimos en el coche. Nos detenemos para comer en la mesa con bancos del Pla de la Selva donde desayunamos. El lugar esta absolutamente desierto. Que diferencia de los que ocurre en verano, donde se encuentra gente por todos lados... Después de comer reemprendemos el viaje a casa. Nos detenemos en Sort para tomar un café. El calor es agobiante y el cielo amenaza tormenta. Aquí nos despedimos de Montse y Jaume. Ellos vuelven por el puerto del Canto. Nosotros preferimos por el de Comiols. Cuestión de gustos...
El viaje transcurre sin incidentes. Pasan unos minutos de las 20.00 h cuando llegamos a casa. Atrás queda un fin de semana intenso y agotador que me ha permitido cumplir un viejo sueño. Ton nos recibe con alegría y curiosidad. Nuestro amigo no para de olerme la parte baja de los pantalones. Me pregunto si su fino olfato habrá detectado algún efluvio que delate que hoy hemos seguido las huellas de la perrita Brush...
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